Frutas secas y desecadas, legumbres y conservas.

La fruta seca es un producto que se obtiene del secado realizado a diversas frutas especiales, propensas a este proceso. Se llega a reducir el contenido de humedad en el cuerpo de la misma hasta llegar a un 20% del peso. Este proceso de deshidratación tiene dos finalidades que son:

frutas secas y desecadas Los Dioses Del Valle - Mendoza
Aumentar sus posibilidades de preservación
Reforzar el sabor de las frutas sometidas a este procedimiento.

Marcas Registradas:

Pic
Antojo
Pic
Cupido
Pic
Los Dioses del Valle


Productos Elegidos para Mercados Exigentes.

  • Frutos Secos

    Son alimentos muy energéticos, ricos en grasas, en proteínas, así como en oligoelementos. Según el tipo de fruto seco, también pueden aportar buenas cantidades de vitaminas (sobre todo del grupo B) o ácidos grasos omega 3 .

  • Frutas desecadas

    Se las puede considerar como un simple aperitivo , o incluso algunas cocinas del mundo las suelen emplear como ingredientes en la elaboración de algunos platos, por ejemplo en las espinacas a la catalana.

  • Legumbres

    Se pueden considerar alimentos nutricionalmente recomendables teniendo en cuenta su composición en proteínas, hidratos de carbono, lípidos, fibra, minerales y vitaminas.

  • Conservas

    Muchos métodos de elaboración de conservas incluyen diversas técnicas de conservación de los alimentos de modo que se evite o ralentice su deterioro (pérdida de calidad, comestibilidad o valores nutricionales).

Porqué comer frutas secas:
Por su alto contenido en potasio resultan beneficiosas para la salud cardiovascular

Pura energía vital.

Un puñado de frutas desecadas (25 gramos) contribuye a la dieta con unas 50-70 Kcal, derivadas de su abundancia en azúcares (40-65 gramos por 100 gramos). Las uvas pasas son las más energéticas (278 Kcal/100 g) seguidas de los higos secos (248 Kcal); prácticamente 100 Kcal más las ciruelas secas (172 Kcal/100 g). Tomadas como ración de aperitivo (25 g), no alteran el valor energético de la dieta, por lo que se pueden incluir en cantidades razonables en caso de seguir dietas de adelgazamiento. Comer unas u otras entre horas o como complemento a una comida es una manera sencilla e inteligente de compensar parte de la energía que se consume en determinadas etapas de la vida como la niñez, el embarazo y la lactancia. A su vez, estos alimentos son el complemento reconstituyente idóneo de la dieta y, por su aporte extra en azúcares y calorías, resultan apropiados para comer cuando se practican deportes de larga duración o esfuerzos físicos intensos.

Buena dosis de micronutrientes.

Una ración de frutas desecadas (25 g) aporta casi las mismas calorías que una pieza de fruta fresca (150-200 g) con la diferencia de proporcionar una mayor cantidad de nutrientes reguladores por bocado. De hecho, la concentración de micronutrientes (potasio, magnesio, calcio, hierro, provitamina A, E, vitamina B1, B2 y B3) es de 3 a 5 veces superior en las frutas secas respecto a las frescas. El resultado es un alimento, que en pequeño volumen y peso, ayuda a mejorar la calidad de la dieta. El provecho de todos sus nutrientes es mayor en su estado más natural, sin aditivos conservantes, ya que algunos de estos como los sulfitos destruyen la vitamina B1.

Eficaces laxantes.

Las frutas desecadas contienen una media 12 gramos de fibra por 100 gramos, mezcla de fibra soluble e insoluble; seis veces más como mínimo que las frutas frescas de origen. Esto explica sus demostradas propiedades laxantes. La ciruela y los dátiles desecados (estos no son una fruta desecada, aunque se suele referenciar como tal), destacan sobre el resto por su gran cantidad de fibra insoluble (celulosa). A su vez, las ciruelas contienen sorbitol (un tipo de azúcar) y derivados de la hifroxifenilxantina, y en conjunto estas sustancias estimulan la actividad de los músculos del colon, lo que favorece la evacuación y evita el estreñimiento. Es popular el uso de las ciruelas en diferentes remedios caseros muy útiles para el estreñimiento, como la compota de pera o manzana con ciruelas o el jugo de remojo de las ciruelas.

Alto valor de saciedad.

El poder de hartazgo de las frutas desecadas se debe en gran medida a su contenido alto en fibra, aunque la proporción varía sustancialmente entre unas y otras; de los 7 gramos de las uvas secas a los 16 g de las ciruelas, por cada 100 gramos. Por ello, comer un puñado de estos alimentos como tentempié es idóneo, y a la par que nutre, calma el hambre, sin un aporte exagerado de calorías. De hecho, comer frutas desecadas entre horas influye de manera positiva en las hormonas que regulan el comportamiento alimentario; se observan menores niveles de grelina (hormona que despierta la sensación de apetito) y mayores niveles de leptina (hormona que inhibe las ganas de comer).

Aptas en caso de diabetes.

Las frutas secas son buena fuente de energía en forma de azúcares simples, pero no inducen un rápido aumento en la concentración de azúcar en la sangre, posiblemente debido a su alto contenido de fibra, fructosa y sorbitol (incluido en mayor medida en las ciruelas). Por ello, un consumo racional no se tiene por qué descartar de forma tajante de la dieta de las personas con diabetes.

Fuente de hierro para prevenir la anemia.

De las frutas desecadas, las más apropiadas en circunstancias de bajos niveles de hierro o diagnóstico de anemia son los melocotones y los albaricoques secos (orejones) que contienen 6,8 mg y 5,2 mg de hierro por 100 gramos, respectivamente. Si se comen con esta intención, se acompañarán de un jugo de naranja u otra fruta rica en vitamina C (piña, kiwi, mandarina…), para mejorar el aprovechamiento del hierro vegetal.

Antioxidantes para la salud.

Las frutas desecadas de color oscuro (uvas, ciruelas, arándanos, cerezas) se engloban dentro de la lista de las 100 fuentes dietéticas más ricas en polifenoles, compuestos vegetales antioxidantes. Los carotenoides y las vitaminas A y E son también antioxidantes de presencia relevante en esta familia de alimentos. El orejón de albaricoque es, con diferencia, la fruta más destacada en estos compuestos, le siguen la ciruela seca y los orejones de melocotón, aunque con un contenido diez veces inferior. A diversos antioxidantes vegetales se les atribuyen acciones biológicas determinantes en la prevención y detención del desarrollo de trastornos graves de salud como las enfermedades cardiovasculares y el cáncer. Además, por su alto contenido en potasio (entre 770 mg y 1500 mg/100 g), la ingesta de estas frutas resulta beneficioso para la salud cardiovascular, en tanto que favorecen la diuresis, la eliminación del exceso de líquido y de sodio.

Potasio y magnesio para los músculos.

El potasio es un mineral necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso y, junto con el magnesio, posibilita el buen funcionamiento de nervios y músculos. Las frutas desecadas son alimentos que concentran una cantidad interesante de sendos elementos que las hace interesantes para formar parte de las provisiones de montañeros y excursionistas, o de quienes practican deporte con asiduidad.

Fuente de nutrientes para los huesos.

Un estudio clínico sugiere que el consumo de ciruelas secas a diario por mujeres postmenopáusicas (grupo con peor pronóstico de salud ósea) facilita la mineralización ósea. Las acciones positivas sobre los osteoblastos (células formadoras de hueso) se atribuyen al contenido en compuestos fenólicos y flavonoides. Si se confirma esta demostración con nuevos estudios, las ciruelas pasas (tal vez también el resto de frutas desecadas) podrían clasificarse como alimento funcional por sus efectos sobre el sistema óseo.